Maratón local incluirá paradas estratégicas para churros con chocolate

San Bartolo, 2 de septiembre 2025

La tradicional Maratón de San Bartolo, conocida por su exigente recorrido de 42 kilómetros y por el entusiasmo de los corredores, dará un giro inesperado este año. La organización anunció que, para atraer a un público más variado, instalará puestos de churros con chocolate caliente cada cinco kilómetros.

La idea surgió después de que un corredor popular afirmara que la maratón “sería más llevadera si en lugar de agua nos dieran algo dulce”. El comité organizador, lejos de descartarlo, decidió probar. “Queremos ser pioneros en el concepto de maratón gastronómica. Si otros ofrecen bebidas isotónicas, nosotros damos felicidad”, explicó el portavoz entre risas.

Las inscripciones se dispararon inmediatamente. Atletas profesionales mostraron escepticismo, pero cientos de ciudadanos se apuntaron encantados. “Yo no corro ni al autobús, pero por churros hago lo que sea”, declaró una vecina que ya se compró zapatillas nuevas.

Los nutricionistas, sin embargo, han lanzado advertencias. Según ellos, el azúcar combinado con el esfuerzo físico podría provocar que los corredores entraran en un “subidón de glucosa” seguido de una bajada dramática. “Podría convertirse en la maratón con más abandonos… o la más divertida de la historia”, advirtieron.

En los entrenamientos previos, los efectos fueron tan cómicos como caóticos. Un grupo de participantes, tras comer cinco churros en el kilómetro 15, decidió improvisar una coreografía en lugar de seguir corriendo. Otros, simplemente, se sentaron a mojar churros mientras animaban a los que seguían en carrera.

Los patrocinadores no tardaron en sumarse. Una famosa marca de chocolate firmó contrato para convertir la meta en una “gran fuente de chocolate” en la que los corredores podrán zambullirse al terminar. La asociación de churrerías locales también anunció un premio especial: al ganador se le entregará un año de churros gratis.

La polémica no se hizo esperar. Algunos corredores veteranos acusan a la organización de convertir la maratón en “una feria de pueblo disfrazada de deporte”. Otros, más pragmáticos, admiten que prefieren “una maratón feliz, aunque se acabe rodando en lugar de corriendo”.

Lo cierto es que el evento ya ha logrado lo que quería: repercusión mediática y récord de inscritos. San Bartolo se prepara para recibir a miles de participantes que correrán, trotarán o caminarán con churro en mano. Y aunque no todos llegarán a la meta, todos coinciden en algo: “Nunca una maratón tuvo tanto sabor”.