Madird, 1 de septiembre de 2025.
Lo que prometía ser un partido amistoso de baloncesto en un polideportivo de barrio terminó convertido en una anécdota para la historia.
Durante el segundo cuarto, Paco “El Gigante” Rodríguez, pívot de 1,95 m, atrapó un rebote espectacular y, con toda la seguridad del mundo, se dirigió a canasta… pero a la equivocada.
El público pasó de aplaudir su potencia a soltar una carcajada general cuando el balón entró limpiamente en la cesta contraria.
“¡Yo juraría que esa era la buena!”, declaró después entre risas Paco, que se tomó la confusión con humor. Sus compañeros tampoco pudieron enfadarse:
“Al menos fue un buen mate… lástima que sumara puntos al rival”.
El árbitro confirmó que los puntos eran válidos, lo que hizo aún más surrealista el momento. Para rematar, la grada le dedicó una ovación de pie y coreó: “¡MVP, MVP!”.
Como premio de consolación, el bar del polideportivo le regaló un bocadillo de tortilla y un refresco. “Con eso se me pasa el disgusto”, bromeó Paco al salir del pabellón.